HUMBERTO AK' ABAL





En Momostenango, un puñado de cabañas perdidas entre el verde milenario de la selva, en la Guatemala maya, nació Humberto Ak’abal.

Es el primer poeta latinoamericano en obtener el Premio Internacional de Poesía Blaise Cendrars 1997, en Neuchatel, Suiza, e invitado para impartir talleres de poesía en la Schule fur Dichtung, de Viena, Austria, en 1996. Ha hecho lecturas de su poesía en auditorios y universidades de España, Francia, Alemania, Australia, Suiza, Italia, Estados Unidos, México, Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Panamá, Colombia, Venezuela y Argentina.

Premio nacional de literatura ¨Miguel Angel Asturias¨ (que rechazo) Humberto Ak’abal nació en Momostenango, Guatemala en 1952. Es poeta de la etnia Maya K’iche. Piensa y escribe sus poemas en lengua K’iché y los traduce al español. Publicó tres libros de poemas. Su última obra Retoño Salvaje fué traducida al francés y al inglés.

Dice de él Francisco Morales Santos: “La poesía de Ak’abal es fuerte, toda vez que entre ésta y la vida no existe límite alguno. Otras de sus obras: Ajyuq’ El animalero (1990), Guardián de la caída de agua (1993), Hojas del árbol pajarero.(1995), Lluvia de luna en la cipresalada (1996) y Ajkem Tzij / Tejedor de palabras (1996). Su padre se empeñó en que fuera a la escuela: estaba obsesionado con que aprendiera a escribir para que no se burlaran de él. «A quien no sabe escribir su nombre -le decía- no le tienen por hombre, sino por bestia de carga».

Humberto Ak’abal dejó la escuela a los doce años. Con un hatillo en el que había dos camisas y dos pantalones se dirigió a la capital, donde su padre le había encontrado ya un señor al que servir. Del sucio tumulto urbano, tan diferente de las soledades de su infancia, sólo una cosa le asombró: la vitrina llena de libros de La Cadena de Oro. Frente a aquellos volúmenes, abarquillados por el sol, se pasaba los ratos libres. Había una portada que le atraía especialmente: en ella un rostro se desmoronaba o se pudría. ¿Qué contará ese libro?

Llegó a soñar con él. Llegó a fantasear una historia de locos, muertos y brujos. Un día se atrevió a entrar y preguntar el precio: «Dos quetzales con cincuenta centavos», le dijo el librero. Trabajó duro, trabajó durante meses y meses, dejó de comer, llegó a sisar a su amo, para poder reunir esa cantidad. Aquel libro fue su primer amor: se titulaba El retrato de Dorian Gray. Con ese único libro regresó a Momostenango, Totonicapán, cuando comenzó la guerra civil; cuando comenzó la bulla, como decían en su pueblo La familia de Humberto Ak’abal se ganaba la vida haciendo tejidos de lana de oveja que luego iban a vender a la capital. Era Humberto quien los llevaba. Comienza el viaje al amanecer. Con una antorcha hecha de resina de pino, su madre le alumbra. Cargado el aparatoso bulto sobre la espalda, tenía que cruzar un tronco de árbol sobre un abismo.

Su madre le miraba cruzar desde la orilla conteniendo la respiración. Un paso en falso le habría llevado al fondo del barranco. Luego aún tenía que caminar un buen trecho hasta la parada del desvencijado autobús.Su cojera congénita salvó a Humberto Ak’abal de ser reclutado por los militares; no le salvó de humillaciones. Si le salvó aquel primer libro que tanto miedo le daba, el del rostro desmoronándose: le descubrió la magia de las palabras, que pueden ser testimonio, revelación y conjuro De Humberto Ak’abal, poeta maya, se acaba de editar en Carmona, al cuidado de Francisco José Cruz, Todo tiene habla, unos poemas que nos devuelven al primer día de la creación.

Algunos son pura onomatopeya, la banda sonora del paraíso: «Klis, klis, klis… / Ch’ok, ch’ok, ch’ok…», comienza «Canto de pájaros» En otro poema, la luna «busca algún agujero / en las casas de adobes, / entra / y se sienta en el suelo». Abrimos este libro, y a nuestro lado se sienta la luna de Li Po y Borges, la luna del Popol Vuh y la que dibujan los niños. Arde una hoguera. Música de agua, música de la tierra. Todo tiene habla: susurra, canta, cuenta.

Y nosotros escuchamos -tzin tzilintziín, tzin tzilintzín- con los ojos muy abiertos.

Dos poemas de Humberto Ak’abal

Camino al revés

De vez en cuando
Camino al revés,
Es mi modo de recordar.

Si caminara sólo hacia adelante,
Te podría contar
Cómo es el olvido.



Embarazada

“Cuando yo estaba embarazada,
Esperándote,
Sentía muchas ganas de comer tierra,
Arrancaba pedacitos de adobes
Y me los comía...”

Esta confesión de mi madre
Me desgarró el corazón.

Mamé leche de barro
Por eso mi piel
Es de color de tierra

Humberto Ak’abal: poeta maya
Humberto Ak’abal: Mayan Poet

This introduction to Humberto Ak’abal’s collection of poetry, Con los ojos después del mar, is reminiscent of Rigoberta Menchu’s testimonial literature. Ak’abal’s work exudes a love of nature and close observation of all her elements, as will be seen in the following poems. Some of them are written in Mayan and Spanish, and I have translated them to English. Again, I wonder how much the true meaning of the poem is lost as it is translated from language to language. We would all have to learn Maya Kiché to truly experience his poems written in that language. Others occur to him in Spanish and he writes them in that language.

Ri chupil q’aq’

Ri taq chupil q’aq’ are ri’, ri ch’umil

ri xe’qaj uloq cho ri kaj,

are k’u ri ch’umil are ri’, ri chupil q’aq’

ri man xekwintaj xe’qaj uloq.

Kakichup kakit’iq ri kichäj

rumal k’u ri’ kuq’i’ jun aqab’ chike.




Luciérnagas

Las luciérnagas

son estrellas que bajaron del cielo

y las estrellas son luciérnagas

que no pudieron bajar.

Apagan y encienden sus ocotíos

para que les duren toda la noche.






Fireflies

Fireflies

are stars that came down from the sky

and the stars are
fireflies

that couldn’t come down.

They turn their lights
off and on

so that they will last all night.






Ajyuq’ El Animalero
Humberto Ak’abal
page 24

Che’

Rex wuj,

che’ tzib’anel ajb’ix

janipa’ je’lik tz’ib’ k’o pa ri axaqche’!

Xa japachin ta ne’

katak’ip pa ri aq’ab’che’

kujaluj ajb’ix.




Árbol

Libro verde

árbol poeta

¡cuanta poesía en tus hojas!

Quienquiera

que se pose en tus ramas

se vuelve cantor.






Tree

Green book

tree poet

such poetry in your leaves!

Whoever

alights on your branches

becomes a singer.


Ajyuq’ El Animalero, page 61
Humberto Ak’abal

Ri Tinamit

Nim ri nutinamit.

Rajawaxik kumalama’jun
rulewal pa ri uq’ab’.

Kujaluj che’ chuxo’l ri k’achelaj.

Kaqaya uq’ijol ri patan, ri unojib’al...

Kojxik’anik je’ oj k’o kuk
pa taq b’e xukuje’ pa uqab’ b’e,
xa jewa’ kaqana’ ri uki’yal,
ri la’j unimal.





El Pueblo

Mi pueblo es grande

Hay que restregarse
la tierra entre las manos.

Sentirse árbol entre sus bosques.

Reverenciar sus rituales....

Corretear como ardillas
por sus caminos y veredas
para sentir el sabor,
la sencillez de su grandeza.






The Village

My village is big

You have to rub

the dirt through your hands.

Feel like a tree in her
forests.

Venerate her
rituals....

Run about like squirrels
on her paths and
lanes

to feel the flavor,


the simplicity of her grandeur.


Ajyuq’ El Animalero, page 64
Humberto Ak’abal

Q’ojom

Man kinwaj taj katinto q’ojom,
man kinwaj taj!
Pune ta jewa’ katinwaj
ruk’ri wanima’

Kinrayij kinb’e naj, sib’alaj naj,
kinopan ta k’ulo pa jun k’olib’al
ri man ko’pan ta ri natasib’al chuwe.

Kinrayij kinb’in ta pa ri kaq’iq’
re man kakanaj ta retal che ri nub’ekinwaj kinsach nuna’tasib’alil
je’ k’uri’ man kinriq ta chik.





Marimba

No quiero escucharte marimba
¡no quiero!
Y no obstante te amo
con toda mi alma.

Quisiera irme lejos, lejos,
donde no me atormenten los recuerdos.

Caminar por el aire
para no dejar huellas

que el recuerdo se pierda
y no me encuentre nunca.






Marimba

I don’t want to hear you, marimba
I don’t want to!

Nevertheless I love you
with my whole soul.

I would like to go far away,
far away
where memories
can’t torture me.

Walking on air
so as not to leave footprints

the memories will get lost
and will never find me.


Ajyuq’ El Animalero, page 65
Humberto Ak’abal

La siembra del abuelo

El bisabuelo
era músico y cantor.

Cuando estaba ya muy viejo
abrió un hoyo
y sembró su canto.

--Yo lo tomé de la tierra
y a ella se lo devuelvo --dijo--;
algún día florecerá otra vez.

Y murió soñando con las flores
que daría su siembra.




The Old Man’s Sowing

Great grandfather
was a musician and singer.

When he was quite old
he dug a hole
and sowed his song.

--I took it from the earth
and I return it to her--he said;
some day it will bloom again.

And he died dreaming of the flowers
his sowing would reap.


Con los ojos después del mar
Humberto Ak’abal
page 60

Caracol de cinco colores
(oración)

Milpa verde,
madre de nuestro maíz,
aliento de la vida.

Guacamaya colorada,
ave del sol,
dueña del amanecer.

Paloma blanca,
encaladera del nido
donde nace el viento.

Piedra negra
guardiana de la noche,
luz de los sueños.

Fuego amarillo,
hermano de las mariposas,
altar donde se apaga el aire.

Caracol de cinco colores,
ombligo del tiempo:
que la luz se mantenga
en los cinco puntos
de los caminos del pensamiento.




Snail of Five Colors
(prayer)

Green maize field,
mother of our corn,
breath of life.

Colored macaw,
bird of the sun,
lady of the dawn.

White dove,
whitewashes the nest
where the wind is born.

Black stone,
keeper of the night,
light of all dreams.

Yellow fire,
brother of the butterflies,
altar where the wind dies down.

Five colored snail,
belly button of time:
Let the light remain
in the five points
of thought’s path.


Con los ojos después del mar
page 89
Humberto Ak’abal

Los pies

En mi pueblo
los caminos lamen los pies
de mujeres y hombres
cuya carga
sigue siendo la miseria.




Feet

In my village
the paths lick the feet
of men and women
whose burden
is still misery.


Con los ojos después del mar
page 116
Humberto Ak’abal

La respuesta

--Abrir la tierra
con las manos,
llenarse de su aroma,
levantar el rostro al cielo
y comer el aire:
esa es la paz
--respondió la abuela.


The answer

“To open the earth
with your hands,
to fill up with her aroma,
to raise your face to the sky
and take in the air:

that is peace”,
responded grandmother.